Vitamina B2 o Riboflavina
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La vitamina B2 o riboflavina posee numerosas propiedades para nuestro organismo. Entre ellas, podemos destacar el importante papel que cumple en la reproducción celular y en la producción de glóbulos rojos.
Además, es primordial para la obtención de energía en el organismo, contribuye con la mantención de las membranas y protege la piel, los ojos y el sistema nervioso. A su vez, esta vitamina participa en la desintoxicación del hígado, en el desarrollo del feto dentro de la panza y en el crecimiento del cuerpo.
Asimismo, interviene en la síntesis de ácidos grasos, ayuda a tener memoria y al desarrollo del sistema inmune. En cuanto al ojo, beneficia la lubricación de la córnea, alivia las fatigas oculares y por lo tanto, favorece el correcto funcionamiento de la visión.
Del mismo modo, la vitamina B2 ayuda a los tejidos orgánicos a respirar y desechar sustancias tóxicas, contribuye con la absorción del hierro y, es recomendada para prevenir la aparición de cataratas o enfermedades relacionadas con la vista.
A medida que se incorporan más calorías al organismo, se necesitan más cantidades de vitamina B2.
Deficiencia y exceso de vitamina B2
La carencia de esta vitamina puede producirse por el uso de medicamentos anticonceptivos o antidepresivos, por una mala alimentación, alcoholismo, dietas restrictivas, etc. Algunos síntomas de falta de vitamina B2 son: temblores, mareos, nerviosismo, falta de energía, sequedad ocular, trastornos neurológicos, astenia, etc.
En cuanto al exceso, no existe ningún problema, puesto que la vitamina es eliminada a través de la orina.
Las dosis recomendadas es de 1.7 miligramos diarios para personas adultas y de 2 miligramos para mujeres embarazadas o en etapa de lactancia. Para niños se recomiendan 1.4 miligramos y para menores de 1 año, 0.8 miligramos.
La exposición a la luz solar produce la pérdida de sus propiedades, puesto que es sensible a ella.
Encontramos a la vitamina B2 en fuentes naturales: en levadura, champiñones, quesos, huevos, hígado, cereales, yogurt, queso blanco, pan, verdura, leche, pescado, etc. Y en fuentes artificiales: en conjunto con otras vitaminas del grupo B o sola.
Importante: ante cualquier ingesta de esta vitamina, sugerir un previo control médico.