Los peligros del ayuno
| Categoría: Nutrición |
Muchas personas deciden acudir al ayuno como parte de su dieta, sin tener en cuenta los riesgos que esto puede producir en el organismo.
A veces creemos que podremos bajar más peso si no incorporamos alimentos, es por ello que optamos por no desayunar o, en algunos casos, por no cenar. Sin embargo ¿es bueno acudir a estos métodos?
La respuesta dependerá del tiempo que llevemos sin comer. Es decir, si nuestro objetivo es eliminar toxinas ingiriendo sólo bebidas, no estaremos dañando nuestro cuerpo, aunque no podremos ayunar más de dos días seguidos. En cambio, si decidimos ayunar por largo tiempo, sin previo control médico y creyendo que perderemos más peso, la respuesta será negativa. La falta de algunos alimentos no nos perjudicará, al menos que sustituyamos sus nutrientes por otra alternativa. Dichas sustancias serán fundamentales para mantener el correcto funcionamiento de nuestro organismo en general y su carencia puede ser contraproducente.
Existen diferentes maneras de ayunar. Una de ellas consiste en la privación de sustancias sólidas, permitiendo la incorporación de líquidos. Otra forma, es llevar adelante un tratamiento sin bebidas ni alimentos sólidos.
Sea cual sea el modo de ayuno, los riesgos siempre están presentes. A su vez, es fundamental consultar a un médico profesional y recurrir a información acerca de la mejor manera de ayunar. Es importante saber que no todas las personas están preparadas para someterse a tratamientos extremos ni mucho menos para privarse de alimentos.
Al ayunar correctamente, nuestro organismo se depura. Sin embargo, si realizamos esto durante mucho tiempo, dejamos de incorporar nutrientes que nos otorgan la energía necesaria para el desarrollo de las funciones cotidianas.
Desorden alimenticio, alteraciones en el sistema circulatorio, efectos rebotes y mareos, son algunos de los riesgos que pueden aparecer al ayunar. Además, es posible que nuestro ritmo cardíaco varíe, que perdamos musculatura o que tengamos dolor de cabeza.
Por otra parte, aunque perdamos peso de manera rápida y sin tener ninguna dificultad a futuro, es posible que podamos mantenernos en el peso ideal. Puesto que nos acostumbramos a “no comer”, en vez de a “comer” saludablemente.