La importancia de los hidratos de carbono
| Categoría: Nutrición |
Los hidratos de carbono representan la principal fuente energética en toda alimentación equilibrada.
Una característica distintiva de esta fuente de energía es que está presente en una inmensa variedad de alimentos, por lo cual debemos saber detalladamente cuáles ingerir, a fines de no sobrepasar la cantidad requerida diaria de nuestro organismo, pero también para no tener un faltante de esta sustancia fundamental.
Una vez que ingresaron en el organismo, los hidratos de carbono son transformados en glucosa, que se define como una especie de azúcar utilizada para la producción de la energía que necesitamos día a día. Claro que el cuerpo no puede asimilar la totalidad de esta sustancia incorporada, por lo cual debe ser consumida responsablemente.
El resto, es decir, el sobrante no usado para la producción de energía, se convierte en glucógeno, y se almacena en el hígado y los músculos. Cuando el organismo ya elaboró la cantidad necesaria de glucógeno, tiene lugar un proceso mediante el cual la glucosa producida se vuelve grasa, lo que invariablemente conducirá al sobrepeso.
Es por ello que se hace indispensable –además de saber en qué alimentos se encuentran los hidratos de carbono– distinguir entre las dos formas posibles en que nuestro cuerpo los absorbe.
Por un lado se encuentran los hidratos de carbono de absorción lenta. Estos presentan un alto contenido de fibra y generan una mayor sensación de saciedad. Son fuente de esta variante las frutas (ya sea naturales o enlatadas) y los cereales y sus derivados (alimentos integrales y legumbres).
Por otra parte encontramos los alimentos que contienen hidratos de carbono de absorción rápida. Al contrario de los anteriores, estos tienen un bajo contenido de fibra y aportan menos saciedad. En este grupo de alimentos de los cuales no hay que abusar, se encuentran los azúcares, la miel, jaleas, jugos gaseosas comunes –las no light–, batatas papas, chocolates y golosinas en general.
En conclusión, es conveniente la ingestión de alimentos ricos en hidratos de carbono de lenta absorción, cuyo contenido de índice glucémico –así de denomina a la velocidad con que aumenta la cantidad de azúcar en sangre luego comer y el tiempo en que permanece en niveles altos– es más bajo. Así podremos ingerir esta importante fuente de energía en la medida justa, sin que nos juegue una mala pasada.