Fatiga crónica
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Las obligaciones diarias, la crianza de nuestros hijos, el empleo y las responsabilidades que debemos afrontar a diario, pueden traer varias consecuencias a nuestra salud. La alimentación, muchas veces, puede resultar deficiente: no comemos a horario, o si lo hacemos, ingerimos pocas porciones que no son suficientes para satisfacer nuestras necesidades.
Esto provoca que comencemos a sentir cansancio crónico y fatiga. A veces, no encontramos respuesta a nuestros problemas alimenticios, aunque conozcamos estas situaciones en donde la comida no se privilegia como esencial.
El Síndrome de Fatiga Crónica es un problema que mucha gente acarrea actualmente. El resultado de este mal, surge por los trastornos y responsabilidades diarias que las personas debemos atravesar a diario. Nuestros logros y fracasos son índices importantes a la hora de hablar de esta dificultad.
Sin embargo debemos ser capaces de distinguir entre un cansancio simple, y la fatiga crónica.
Es importante prestar atención en la intensidad de los síntomas de cansancio y la frecuencia con la que aparece la debilidad. Además, al realizar actividades físicas, podemos notar un mayor agotamiento y un menor rendimiento físico.
Asimismo, los síntomas del SFC suelen ser habituales y provocan malestar general en nuestro organismo. Puede producirnos dolor de cabeza, de garganta y articulaciones. También, podemos percibir molestias musculares y pérdida de la memoria.
Las consecuencias de la fatiga crónica repercuten en todo nuestro cuerpo y sistemas: a nivel interno –desgano, debilidad, cansancio, y a nivel externo –variaciones en nuestro peso corporal.
Generalmente, al atravesar situaciones problemáticas, los síntomas se hacen cada vez más intensos y acelerados. Sin embargo, este trastorno se puede combatir.
Una de las pautas principales para luchar contra los síntomas, es mantener una buena alimentación. Ésta deberá ser rica en minerales, vitaminas, fibras y proteínas.
Será primordial que ingiramos abundantes verduras y frutas, pescado, carnes magras y cereales. A su vez, la miel, el sésamo y el ajo son elementales.
Por otra parte, deberemos controlar el consumo de “comida rápida”, azucares, alcohol, alimentos grasos y tabaco. Ya que pueden producir alteraciones en nuestro organismo.
La actividad física, el descanso y la dieta balanceada, son tres puntos claves para llevar adelante una vida sana, libre de síntomas crónicos.