El alcohol, un tema para tomar en serio

 Categorí­a: Nutrición

¿A quién de nosotros no le gusta disfrutar de nuestras comidas acompañándolas con un vaso de buena bebida? Como “sobre gustos no hay nada escrito” habrá quienes opten por un vino, una fresca cerveza, o aquellos de gustos más refinados, que se inclinen por el champagne, por solo mencionar uno.
   

Además de las consecuencias negativas más conocidas que el alcohol puede tener sobre nuestro comportamiento, hay otros muchos motivos por los cuales no es recomendable abusar de él.

En primer lugar cabe aclarar que este tipo de bebidas se hace mediante una combinación de agua, alcohol etílico, e hidratos de carbono de absorción rápida (es decir, aquellos que no aportan sustancias fundamentales para el funcionamiento de nuestro cuerpo, y que más comúnmente se asocian con la gordura), entre otras sustancias.

Por ello se puede afirmar que no solo provocan aumento de peso sino que, además, no nutren. Lo que implica la necesidad de consumirlo en bajas cantidades.

Pero para entender realmente la influencia del alcohol en el organismo, es necesario introducir el concepto de créditos/calorías (C/C). Así se denomina al valor que se asigna a cada alimento –incluidas las bebidas– de acuerdo con las propiedades que aporta. Está claro que, cuanto mayor es este índice, más perjudicial resultará para el organismo.

Teniendo en cuenta que un gramo de alcohol representa siete calorías, se puede confeccionar una lista de equivalencias considerando la cantidad de bebida ingerida y la relación créditos/calorías.

Por ejemplo, una lata de cerveza negra (aproximadamente un tercio de litro) contiene, estimativamente, 205 calorías, siendo su proporción crédito/calorías de 4,75. De las bebidas alcohólicas consumidas más asiduamente, es la que mayor índice de C/C tiene.

Su “compañera” rubia marca 3,25, mientras que una copa de vino tinto llega a los 3 puntos, medio menos que el blanco.

Entre las bebidas de mayor índice C/C –y, por ende, las que deben consumirse con menos frecuencia– se encuentran el champagne dulce (que contiene 4,25 por copa de 150 cc.), el whisky (una medida de 50 cc. arroja 3,25), y el cognac que, cada 50 cc., contiene 3,75.

Para concluir, hay que decir que, si bien las bebidas suelen resultar un placer para muchos de nosotros, si abusamos de ellas, iremos deteriorando el organismo, creando dependencia y subiendo de peso, en un círculo vicioso que nunca termina bien.

Deja Tu Comentario